Organización “Radar”: periodismo ciudadano frente a la exclusión social

Página de inicio con noticias de ciudadanos autóctonos. (FUENTE: onourradar).

Maria Oliva (@MariaOliva55) – ¿Es posible informar, denunciar y difundir un hecho desde un lugar remoto solamente con la ayuda de un teléfono móvil aun formando parte de un grupo social marginado y excluido de la sociedad? Sí, es posible. La respuesta es “Radar”, una organización que lucha a favor de los Derechos Humanos y tiene en el periodismo ciudadano su mayor arma.

Su sistema de funcionamiento es muy sencillo. En primer lugar, la organización identifica los grupos más aislados de cada sociedad: jóvenes con discapacidades, personas que viven en barrios marginales o que forman parte de castas excluidas, mujeres que viven en ámbitos rurales, etc. A continuación, se contacta con las entidades locales que apoyan a estos individuos para que seleccionen y presenten un máximo de tres candidatos. “Radar” desarrolla materiales de formación accesibles y planes de aprendizaje para lograr introducir los conceptos básicos del reporterismo y la redacción de informes. El foco principal se pone en la micro-información vía SMS. Esta formación da la oportunidad de trabajar directamente con cada candidato y descubrir así cuáles son los temas que le importan. De este modo, la organización anima a los futuros periodistas a centrarse en los problemas de su colectivo.

Cada reportero recibe un número único para enviar informes a los teléfonos de “Radar” por el precio de un mensaje de texto local. Este sistema tiene unos costes muy pequeños, es inmediato y permite el acceso a todo el mundo, incluso a las personas con discapacidad, bajo nivel de alfabetización o carentes de conexión a Internet. La sede central de la organización, en Londres, utiliza un nuevo software que permite que cada informe de móvil llegue como texto digital, listo para ser verificado, editado y difundido a través de medios de comunicación online de forma rápida.

El sistema de funcionamiento de Radar, sus principios y objetivos.

A través de esa práctica, “Radar” ya ha conseguido formar y capacitar a más de 250 periodistas ciudadanos que tienen la labor de contar sus historias y testimonios personales. Gracias a sus relatos, se dan a conocer y se denuncian informaciones procedentes de pueblos remotos que, de otro modo, quedarían silenciadas. Y todo esto mediante un proceso rápido que en cuestión de minutos recibe, registra y comparte los informes. Además, este proyecto permite mejorar las condiciones de vida de las personas formadas para desempeñar la tarea informativa.

“Radar” fue creada hace poco más de un año por un pequeño grupo de periodistas apasionados y profesionales del desarrollo con una amplia experiencia en la gestión de proyectos en entornos hostiles y producción de medios de la prensa internacional. Desde la convicción que todo el mundo tiene derecho a hablar, creen que las voces de los grupos marginados de la sociedad hacen que los medios de comunicación, la política y la justicia sean más precisas y potentes. Libby Powell, co-fundadora y directora de “Radar”, asegura que frente a la crisis el periodismo ciudadano ofrece grandes oportunidades. “Podemos invertir en jóvenes reporteros, compartir nuestras habilidades”, para así ofrecer información de mayor calidad desde el lugar de los hechos.

En sólo 365 días, la organización ha conseguido que sus informaciones y relatos lleguen a los grandes medios, convirtiéndose en un paradigma de cómo la fuerza de los testimonios directos pueden llenar las páginas de diarios prestigiosos como The Guardian. Un claro ejemplo de ello es el impactante reportaje que publicó New Internationalist sobre la mutilación genital femenina: una mujer que pertenece a una tribu del norte de Kenia donde sigue llevando a cabo esta práctica, cuenta de primera mano por qué persiste tan terrible ritual. En África, más de 100 millones de niñas siguen sufriendo en silencio esta mutilación.

Anna Maria Lepedo Chumakan, de la tribu Samburu del Norte de Kenia, hablando de la mutilación genital femenina. (FUENTE: New Internationalist).

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One comment

  1. Una de les lleis del periodisme és donar veu a qui no en té. Després de llegir l’article, m’adono que Radar compleix amb escreix aquesta condició. Quina bona manera de donar l’oportunitat d’explicar-se a persones que potser no tenen l’accés als mitjans convencionals i que viuen una situació política, social i/o econòmica difícil. Aquesta és de la mena d’iniciatives que demostren que el periodisme ciutadà no és un enemic del periodisme pròpiament dit, sinó que ambdós es poden enriquir mútuament. Una iniciativa, cal dir, molt valenta per part dels seus fundadors, i alhora enormement enriquidora. Seguirem atents a aquestes històries que potser d’altra manera no coneixeríem i que són vitals per poder obrir els ulls.

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